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Conflictos por “Medidores Inteligentes” en Chile, Francia y los Países Bajos.

Escrito por Pablo Carrasco. Magíster en Estudios Internacionales. Universidad de Chile.

Pablo Carrasco es investigador Asociado del Centro de Estudios para el Desarrollo Social Sostenible (CEDES) de FUDESO.

A pesar de la polvareda levantada de súbito por la instalación de estos nuevos medidores, ni la discusión técnica ni el gobierno ha podido disipar las dudas de la ciudadanía sobre las consecuencias que generaría el cambio de medidor, y ahora se enfrentar al escarnio público por no saber transparentar sus decisiones, y por vacíos argumentales: «(…) al informar que iniciaría conversaciones para quienes sí son dueños de sus medidores análogos los vendan a las eléctricas para compensar así la adquisición de los nuevos aparatos, inevitablemente confirmó la (errónea) sospecha de que había un perjuicio que resarcir”[1].

¿Quiénes finalmente deben aceptar (no sin regañadientes) los costos de los nuevos medidores? ¿Qué diferencias radicales existen entre un medidor análogo y otro eléctrico-digital? En una de sus frases que levantaron escándalo a través de las redes sociales, el actual mandatario señaló el pasado martes 5 de marzo que “Digamos las cosas como son: el usuario paga todo”[2] luego de sostener una reunión con los directorios de las empresas a cargo de proveer el servicio en todo el país, y principalmente a aquellos que operan en la Región Metropolitana como ENEL.

Según la perspectiva del gobierno, “este medidor va a reemplazar el medidor antiguo que se arrendaba en más o menos en $500 al mes, ahora se va a dejar de pagar arriendo, pero se va a tener que pagar el nuevo medidor. El efecto neto será muy marginal menos de $200 al menos y para las personas de menor consumo muchísimo menos”[3]. Pero lo cierto es que ni los usuarios entienden de manera concreta los beneficios que traen consigo la instalación de los nuevos medidores ni el gobierno ha podido transparentar los objetivos que persigue.

En vista de ello la actual Ministra de Energía enfatizó, luego del anuncio del presidente, que las empresas se harían cargo de llevar adelante la restitución de los nuevos medidores eléctricos pagando por los medidores defectuosos o sin uso a los clientes, entregándoles un nuevo aparato más “inteligente”, teniendo en la Región Metropolitana la concentración de su atención de sus negocios, ya que “se calcula que de los 6,7 millones de usuarios, la medida beneficiaría a unos 4,8 millones de consumidores, ya que la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) calcula que el 70% de los hogares es dueño de su propio medidor. Eso, con el nuevo régimen de los «smart meters», quedará en cero”[4].

Más allá del plan piloto ejecutado por el Ministerio de Energía, la Súperintendencia de Electricidad y las empresas que en su conjunto forman el mercado de la energía eléctrica, se han reportado por ahora dos casos que desmienten la capacidad de trabajo y la inteligencia de los nuevos medidores, ya que un caso registrado en específico en la comuna de las Condes releva otro desalentador dato: según recuerda Juan Ignacio Letelier (de 37 años) después del cambio de su medidor, los cambios de precio registraban algo inaudito al comprobar que su cuenta subió de 40 mil a 251 mil en solo un mes, y aunque “(…) luego de reclamar 3 veces ante la SEC, la respuesta de ENEL, en voz de Pablo Allende, jefe de Unidad de Gestión de Reclamos de la misma empresa fue que revisando las facturaciones y lecturas, comprobamos que éstas se encuentran normales»[5].

Desde el 5 de marzo en que se anunció la medida sin embargo, existen ciertos detalles que permiten “esclarecer” el panorama para el mismo ejecutivo, aunque no deja conformes a los usuarios, toda vez que, el anuncio hecho por la ministra Jiménez de haber sostenido una reunión con las empresas que sostienen el servicio de electricidad, -y que serían los responsables del cambio de medidores, solo una de ellas como ENEL.

Pero Chile no es el único caso en el mundo en donde el ejecutivo ha decidido unilateralmente el cambio de los medidores, y tampoco el único caso en donde la ciudadanía ha protestado por la instalación de “tecnología inteligente”: Según un estudio de la Twente Universiteit y la Hogeschool Van Ámsterdam (HvA) Frank Leferink afirma que alrededor de 750.000 hogares en los Países Bajos en donde se hayan instalado los nuevos medidores inteligentes muestran lecturas falsas sobre el consumo real de electricidad, incrementando en un 582% el gasto energético.

Ello se debe, en explicación de Leferink, que “los resultados de medición se debe al diseño técnico de los medidores en combinación con el creciente uso de dispositivos modernos, a menudo, de bajo consumo de energía. Con estos dispositivos, la corriente consumida ya no sigue un movimiento de ondas perfecto, sino un patrón más “abrupto”[6]. Pero estos problemas no solo se presentan en los Países Bajos: la instalación de estos supuestos “medidores inteligentes” no han hecho más que levantar más suspicacias técnicas específicas sobre los concretos beneficios de este nuevo sistema.

Según la investigación, ante los repetidos incrementos de precios que se expresan en las lecturas de los medidores en los Países Bajos, los consumidores deben reclamar a las empresas “dueñas” de los medidores, además de llamar a un técnico experto para su nueva mantención, pero al revés de lo prometido en Chile, el consumidor debe pagar el servicio. Además, en un experimento controlado lo suficientemente apegado a la realidad sobre la respuesta de los medidores “inteligentes” ante lámparas de ahorro de energía y luminarias de tecnología LED realizado por la Hogeschool Van Ámsterdam en la que dos expertos –Keyer y Melentjev– ante también colaboraron para examinar el comportamiento de 9 modelos de medidores distintos: 5 de nueve mostraron un incremento explosivo de 582%; dos medidores solo registraron un 30% más bajo.

Pero las dudas acerca de la instalación de un medidor “inteligente” también están presentes en otros países: en Francia desde el año 2009 con la instalación de estos nuevos dispositivos, no han hecho más que comenzar una fuerte crítica no solo al incremento del precio expresado en el monitor del nuevo aparato. La discusión se centra en la violación de la privacidad y del conocimiento, –con lujo de detalle– sobre las rutinas de los clientes, las horas de mayor uso de la energía y de las variaciones del consumo mismo, ya que “Miles de franceses rechazan la llegada de este nuevo medidor a su hogar, y algunos incluso dicen que vivirán un infierno desde su instalación. Todos están preocupados de que este dispositivo “inteligente” no recopile todos sus datos personales”.

Así como otros dispositivos que pueden medir “inteligentemente” el consumo no solo de electricidad, sino que también de gas natural, agua potable como servicios básicos, se han levantado serias sospechas: en Madrid al cabo de la 31° Conferencia Internacional sobre Protección de Datos y Privacidad, se advirtió queque los contadores «inteligentes» también pueden transmitir detalles privados sobre las costumbres de los usuarios como cuándo comen, a qué hora van a dormir o cuánta televisión ven”[7], lo que permite a las  empresas dueñas de los nuevos medidores realizar negocios y lobbys con otras empresas al acceder a los detalles de las necesidades y consumos de los clientes.

Francia, que a pesar de ser de los primeros países de la Unión Europea junto a Italia en emprender con la instalación de este “moderno” mecanismo, –en Italia donde se han instalado ya en el 85% de los hogares, situación opuesta y resistida ya que en Francia solo se han instalado en el 25% de las residencias–, es la que más se ha resistido a este nuevo implemento, ya que: “(…) Linky, la empresa que provee estos medidores, es en este momento blanco de diversas acusaciones que se sustentan en el aumento explosivo de las cuentas de electricidad a partir de la boleta siguiente a la instalación de estos artefactos y en la falta de seguridad de la información rescatada por los equipos desde los domicilios”[8].

Ello supone otro problema: a través del conocimiento de los hábitos de consumo cotidiano de los clientes, y contextualizando el carácter digital del mismo implemento, éste puede ser fácilmente afectado por complots cibernéticos, ya que los datos de los clientes al estar depositados en una sola plataforma (denominada como smart grid), vulnerando no solo la privacidad de los clientes, sino que vulnerando el sistema de seguridad –en caso de que existiese– de parte de las empresas controladoras de estos “modernos” sistemas de fiscalización, ya que “»La recolección y almacenamiento de datos convierte a éstos en vulnerables (…) al acceso de los gobiernos», declaró a la AFP Christopher Wolf, copresidente y fundador del Foro sobre el Futuro de la Privacidad, con sede en Washington”[9].

Finalmente, según consigna Publimetro, y para el caso del consumidor chileno afectado por la nueva medida –como los que habrá en el futuro con la implementación de este “moderno” sistema de estafa digital–, el medidor digital “registró” un sobreconsumo del 618%, similar a los 582% como lo realizado con el experimento de la Hogeschool Van Ámsterdam: la implementación de esta medida, junto a las serias sospechas levantadas en Europa en torno a la transgresión a la privacidad que implica el pleno conocimiento de los hábitos de consumo y gasto energético, se suma a otro conflicto: la empresa tendrá plena capacidad de interrumpir el servicio eléctrico, sin perjuicio de que, sea en un caso específico, viva una persona electro dependiente.

Referencias :

[1] Editorial. “Medidores eléctricos y comunicación política”. Diario Capital. (15 de marzo de 2019). Consultado el 16 de marzo de 2019. EN: https://www.df.cl/noticias/opinion/editorial/medidores-electricos-y-comunicacion-politica/2019-03-14/194049.html

[2] CARRASCO, R. “Piñera sincera costo de medidores eléctricos”. Diario Capital. (5 de marzo de 2019). Consultado el 16 de marzo de 2019. EN: https://www.df.cl/noticias/empresas/energia/pinera-sincera-costo-de-medidores-electricos-digamos-las-cosas-como/2019-03-05/114516.html

[3] Ibíd. CARRASCO, Rodolfo. Diario Capital.

[4] ARCE, G. “Polémica de la luz: medidor inteligente de ENEL ya recibe sus primeras denuncias por mal funcionamiento en hogares”. Publimetro. (15 de marzo de 2019). Acceso el 5/4/2019. EN: https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2019/03/15/polemica-la-luz-santiaguinos-acusan-modelo-medidor-inteligente-italiano-fallar-cobros-abultados.html

[5] “Gobierno: empresas eléctricas podrían comprar el medidor antiguo a los clientes”. Diario El Dinamo. (13 de marzo de 2019). Acceso 16/3/2019. EN: https://www.eldinamo.cl/nacional/2019/03/13/gobierno-empresas-electricas-podrian-comprar-el-medidor-antiguo-a-los-clientes/

[6] Piensa Chile. “Investigación de Universidad holandesa: muchos medidores de corriente digitales funcionan mal”.  Piensa Chile (Versión en Línea). (10 de marzo de 2017). Acceso el 5/4/2019. EN: http://piensachile.com/2019/03/investigacion-de-universidad-holandesa-muchos-medidores-de-corriente-digitales-funcionan-mal/

[7] Emol. “Medidores ‘inteligentes’ de agua o gas, futuros espías de nuestras casas”. Emol (Versión en Línea). (5 de noviembre de 2018.). Acceso el 5/4/2019. EN: https://www.emol.com/noticias/tecnologia/2009/11/05/383487/medidores-inteligentes-de-agua-o-gas-futuros-espias-de-nuestras-casas.html

[8] Vitrina Infomativa. El grave conflicto que se vive en Francia por los “medidores inteligentes”. (Versión en Línea). (9 de marzo de 2019). Acceso el 8/4/2019. EN: https://vitrinainformativa.cl/2019/03/09/el-grave-conflicto-que-se-vive-en-francia-por-los-medidores-inteligentes/

[9] Ibíd. Emol.