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Islas de basura y efectos de los plásticos

Creado por:

  • María José Gómez. Ing. Ambiental. Líder de proyecto Cultura Sostenible. Coordinadora Académica Programa ODS de FUDESO.
  • Jetsabel Tamara Bustamante Solar. Traductora-intérprete de profesión, pero apasionada por el diseño. Encargada de dar el color, personalidad y vida a Cultura Sostenible.
  • Valentina Soledad Vivar Cid. Analista en Políticas y Asuntos Internacionales, titulada en la Universidad de Santiago de Chile.
  • Diana Estefanía Vega Henríquez. Ingeniera en Medio Ambiente, Jefa de área ambiental y facilitadora SENCE para OTEC.

Artículo del Proyecto FUDESO Cultura Sostenible 2018 – Chile.

 

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación FAO (2015) se calcula que en los océanos flotan actualmente unos 5 billones de trozos de plástico los cuales tienen grandes impactos en la vida marina y humana.  En 1950, con una población de 2.500 millones de habitantes, el mundo produjo 1,5 millones de toneladas de plástico; el 2016, con una población de más de 7 mil millones, se produjeron 300 millones de toneladas, con graves consecuencias para las plantas y los animales marinos (Programa de la ONU para el Medio Ambiente PNUMA, 2017).

La basura se ha ido acumulando progresivamente conformando enormes “parches de basura oceánica” o “islas de basura”, no obstante,  estas no son fáciles de identificar mediante sistemas satelitales ya que el plástico se ha ido degradando, disminuyendo su tamaño. Actualmente existen 5 parches, los cuales constituyen enormes vertederos de residuos flotantes siendo el 80% correspondiente a plásticos (Race for Water Foundation),  formados a través del curso natural de las corrientes marinas que desplaza los residuos, los cuales son acumulados en giros o vórtices donde convergen las corrientes (The Ocean Cleanup, 2018). Su localización se muestra a continuación:

Fuente: The Ocean Cleanup

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En 2015, un artículo del periódico La Tercera expuso que uno de los parches se ubica rodeando Rapa Nui, este constituiría el Parche del  Pacífico Sur, indicado con el número 3, el cual recibe la basura desde la costa sudamericana y de Oceanía es uno de los menos estudiados según  Marco Simeoni, líder de la expedición Race for Water. Asimismo, daba a conocer que de acuerdo a un estudio liderado por la U. de Georgia, entre 10 mil y 25 mil toneladas de desechos plásticos son mal manejados en Chile y tienen el potencial de terminar en el mar, llegando a parches donde se juntan las corrientes del planeta.

Infografía Proyecto Cultura Sostenible: ¿Cuánto plástico generamos?
Infografía Proyecto Cultura Sostenible: ¿Cuánto plástico generamos?

De acuerdo al Ocean Trash Index 2017 -elaborado gracias a la iniciativa “International Coastal Cleanup” de la Ocean Conservancy (2018: 14-15), que reúne voluntarios para limpiar los residuos de las playas del mundo,- a lo largo de 164 kilómetros de costa chilena se recolectaron 264.826 objetos que pesaron 361.132 kilogramos, el equivalente al peso de 60,1 elefantes africanos. Los objetos recolectados con mayor frecuencia y su cantidad respectiva fueron:  

  1. Envoltorios de alimentos: 12.117
  2. Tapas de botellas plásticas: 11.819
  3. Tapas plásticas: 8.643
  4. Botellas de plástico: 8.291
  5. Bolsas plásticas: 7.813
  6. Otras bolsas de plástico: 7.706
  7. Recipientes plásticos (take out/away containers): 4.552
  8. Bombillas y agitadores: 3.135
  9. Recipientes de espuma (take out/away containers): 2.809

Si bien es muy difícil recuperar los plásticos que yacen en el inmenso océano, existen iniciativas actuales que buscan limpiar los mares tales como Fundación Race for Water, la organización Ocean Conservancy y Fundación Ocean Cleanup por mencionar algunas, también se ha llevado a cabo la campaña “Mares Limpios” en 2017 por parte del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) a la cual se han unido diversos países, incluyendo Chile.

Solo un 9% de los 9 mil millones de toneladas de plástico producidos hasta ahora en el mundo han sido reciclados (UNEP, 2018). Lo anterior evidencia cuan esencial es tomar medidas para evitar que los residuos y más plástico acaben en el mar y en las costas, así como la importancia de gestionar los residuos de forma adecuada y sostenible, se torna cada vez más urgente la valorización de los residuos, el reciclaje y una economía circular.

Los estudios sugieren que el daño económico total al ecosistema marino mundial causado por el plástico asciende a por lo menos $13 mil millones cada año (UNEP, 2018) y los efectos del plástico son paradójicos ya que, si bien este material ha facilitado enormemente nuestras vidas, también ha impactado de forma enormemente negativa al medioambiente y a nuestra salud. En el océano, las especies marinas son las principales afectadas, siendo estranguladas por los residuos o pereciendo debido a la ingesta de estas sustancias que obstruyen el correcto funcionamiento de su organismo y poniendo en peligro la biodiversidad en flora y fauna. Según UNEP (2018) se han encontrado altas concentraciones de materiales plásticos, particularmente bolsas de plástico, que bloquean las vías respiratorias y los estómagos de cientos de especies.

Existe una especial preocupación respecto a los microplásticos debido a su ingreso en la cadena alimentaria. A medida que el plástico se va degradando se va haciendo cada vez más pequeño, se desintegra en partículas de menos de cinco milímetros, conocidas como microplásticos, y estas se descomponen aún más hasta llegar a ser nanopartículas (menos de 0.1 micrómetros de tamaño) según informa PNUMA (2018).

Infografía Proyecto Cultura Sostenible: ¿Qué es el microplástico?

Los microplásticos se utilizan en productos de consumo como cosméticos y geles de ducha y también en la industria en forma de gránulos de resina. La mayor parte de su degradación se produce en las playas, ayudada por el golpeteo de las olas y los rayos ultravioleta, mientras que el proceso prácticamente se detiene en el caso de las partículas que se hunden hasta el fondo del mar (FAO, 2015).

Aunque son difíciles de percibir a simple vista, si se investiga al respecto es posible dar cuenta de que los microplásticos ya constituyen parte de la vida diaria, pues incluso están contaminando a los seres vivos y a nosotros mismos al convertirse en comida para especies marinas circulando a través de la cadena trófica. Investigadores en Alemania advierten que el impacto de los microplásticos en los suelos, los sedimentos y el agua dulce podría tener un efecto negativo a largo plazo en los ecosistemas, estimándose que 1/3 de todos los residuos plásticos termina en suelos o agua dulce. Si bien se ha relevado los efectos de los plásticos en el mar, también se debe tener en cuenta que la contaminación terrestre de los microplásticos es entre 4 y 23 veces mayor que la oceánica, dependiendo del sitio de comparación. Además, los microplásticos se distribuyen en las aguas residuales, por ejemplo al lavar prendas de vestir plásticas (hechas de acrílico, nylon, spandex y poliéster, etc.), entre 80% y 90% de las partículas de plástico contenidas en las aguas residuales, como las fibras de prendas de vestir, persisten en los lodos de las aguas residuales. Es posible encontrar microplásticos incluso en el agua que obtenemos de la llave o grifo (PNUMA, 2018).  

Si bien PNUMA afirma que “existen pocos estudios respecto a las consecuencias a largo plazo de los cambios físicos y químicos que generan las partículas de plásticos en los organismos, ya se ha demostrado que al pasar la barrera hematoencefálica (tejido cerebral), los nanoplásticos causan cambios de comportamientos en los peces», según el Instituto Leibnitz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental. Además, las pruebas de laboratorio han demostrado que los peces que ingieren restos plásticos sufren de intoxicación de hígado y los consiguientes problemas metabólicos (FAO, 2015).

De continuar los patrones actuales de consumo y las prácticas de gestión de residuos, para 2050 habrá alrededor de 12 mil millones de toneladas de basura plástica en los vertederos y el medio ambiente, cambiar esto depende de cambiar esto depende de ti y de mí, de nosotros mismos.

Recuerda:

  • Recicla tus residuos.
  • ¡Evita los plásticos, especialmente aquellos de un solo uso!
  • Reemplaza el plástico por otros materiales.
  • Propone un cambio de cultura partiendo en tu hogar.

Bibliografía

Notas:

  • PNUMA y UNEP son el mismo programa de la ONU, sólo se hace la diferencia para diferenciar las fuentes utilizadas.