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La privación de agua de las comunidades palestinas como violación de los derechos humanos.

Escrito por Pablo Carrasco. Magíster en Estudios Internacionales. Universidad de Chile.

Pablo Carrasco es investigador Asociado del Centro de Investigación para el Desarrollo Sostenible (CEDES) de FUDESO.

“(…) Las autoridades israelíes clasificaron el agua como un problema de seguridad nacional. Todo tenía que ser autorizado por Israel, desde la perforación de pozos hasta la explotación de los existentes, la construcción de tuberías, etc.”[1] 

“(…) El suministro de energía estuvo interrumpido entre 12 y 18 horas por día en 2016 y hasta 20 horas por día a comienzos de 2017. Ello paraliza todas las actividades económicas y obstaculiza la prestación de servicios, como el abastecimiento de agua, el tratamiento de aguas residuales y los servicios de salud”[2]

¿Estamos en medio de una crisis mundial del agua? Si es así, ¿De qué manera reaccionar a un problema que ya es mundial? ¿Podemos reaccionar a tiempo antes de que sea demasiado tarde? La escasez de fuentes de agua dulce afectan de igual forma a países sean desarrollados o en vías de desarrollo, ya que por ejemplo “sólo en África la pérdida económica global provocada por la falta de agua potable y saneamiento básico asciende aproximadamente a 28,4 mil millones de dólares, lo que equivale al 5% del PIB”[3], mientras que en América Latina, las comunidades ancestrales y sus hábitats son los más afectados por la depredación de recursos naturales debido a los intereses de empresas mineras transnacionales: solo como ejemplo, en Bolivia la comunidad indígena Pahasa “se ha opuesto activamente a los proyectos mineros de la empresa COMOSA, filial de TAKLA STARS RESOURCES de Canadá, alegando que el uso de mercurio en sus actividades de explotación aurífera provocaría daños irreparables en la cuenca del Río Mauri”[4], incluidos problemas en la Franja de Gaza ya que el agua que “sirve” de suministro “contiene altos niveles de nitrato y cloruro, y causa numerosos problemas de salud, incluida la irritación de la piel”[5].

Chile no es el único país en el mundo que está atravesando por una crisis histórica del manejo del agua como elemento vital: Ciudad del Cabo en Sudáfrica estaba cerca del “Día Cero” en donde el desabastecimiento de agua potable era “irreversible” hasta que “con su esfuerzo, sus vecinos le están ganando la partida y han convertido la urbe en un ejemplo de conciencia medioambiental”[6].

Además, México vive en un contexto donde “el balance entre el consumo y las reservas disponibles está roto, es decir, se consume más de la que se recarga, y esto puede sintetizarse en tres rubros: distribución no equitativa, sobreexplotación y contaminación”[7] como en otras latitudes del mundo, donde además, países como Australia, Perú, Singapur y el continente africano son las regiones más vulnerables ya que “España, Túnez, China y Chile, entre otros, realizaron en la Consulta de Expertos, mostraron un marcado ‘gradiente’ de escasez entre diferentes regiones de un mismo país”[8].

Además, cerca de 1.7 millones de residentes palestinos en la Franja de Gaza enfrentan las serias consecuencias de no poder contar con un suministro de agua potable en cantidad y calidad necesarias para la sobrevivencia. La situación aún es más compleja: “Gaza ha sufrido durante mucho tiempo graves problemas de agua, con su acuífero contaminado por aguas residuales, productos químicos y agua de mar y las tres plantas de desalinización del territorio no pueden satisfacer la demanda. Para beber, la mayoría de los ciudadanos dependen de agua importada, embotellada”[9].

El garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todas las personas es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda para el año 2030 de la ONU, y más allá de los conflictos y muertes de todas las semanas, muy pocos medios de comunicación le dan la cobertura informativa necesaria para enfrenta con  eficacia resolutiva un desafío que traspasa naciones y es un problema mundial.

Durante las últimas cinco décadas de ocupación militar israelí, la gestión del agua en los Territorios Palestinos de Cisjordania y Gaza se ha visto limitada por varios factores, entre los que hay que destacar tanto los factores políticos y económicos como técnicos. La gestión de los recursos públicos, incluida el agua, ha estado completamente en manos de Israel ya que este Estado asigna unilateralmente la proporción de agua entregada a las comunidades de palestinos tanto para la satisfacción de las necesidades de uso doméstico como también para la agricultura. Lo que podríamos llamar como los Derechos de Aprovechamiento del Agua, –tal como existen en Chile– son evidentemente superiores para los habitantes israelíes en la franja de Gaza en comparación con el resto de la población.

Si a ello sumamos el hecho de que “más del 30 por ciento de los hogares en la Franja de Gaza solo tienen acceso a agua corriente durante seis a ocho horas, una vez cada cuatro días”, estamos en presencia a todas luces de una vulnerabilidad inequívoca de los derechos humanos más fundamentales que existen, consignados y consagrados en el Artículo 22° de la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Artículo 22°.  “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”.

Ante tan compleja situación mundial, no se necesitan necesariamente la aprobación o modificación de leyes, como tampoco necesariamente la formulación, ejecución y evaluación de Políticas Públicas a largo plazo para enmendar y/o mitigar los efectos de la escasez; tal situación requiere que los ciudadanos afectados movilicen sus demandas a las instituciones, que se les permita su participación en el campo de la deliberación de decisiones, y por sobre todo, que se congregue a la sociedad civil en organizaciones que permitan disputar sus intereses ante los intereses económicos y políticos: la lucha por el agua es y debe ser transversal a toda la sociedad.

 “El agua (del grifo) es salada, como si saliera directamente del mar. Hemos dejado de beberlo”, dijo Najar, padre de seis hijos, mientras hacía cola para obtener agua en la estación de desalinización en Khan Younis.

La reducida cantidad agua disponible para la comunidad palestina, procede de pozos demasiado profundos a los que es difícil acceder sin la tecnología necesaria. Por otra parte, el agua que se deposita en contenedores, procede de fuentes contaminadas del Mediterráneo ya que “la cantidad de agua accesible para los palestinos en Gaza es inferior a un tercio de los niveles de consumo de un ciudadano israelí, y muy por debajo de los estándares mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud”[10].

En comparación incluso con la situación en Chile, la crisis del acceso del agua a los palestinos se hace más evidente cuando la calidad del agua no es ni siquiera suficiente para satisfacer la demanda local en poblaciones que sobrepasan la oferta de agua disponible: “las personas en Gaza no pueden usar el agua que entra en sus casas para beber; Lo usan para fines domésticos, pero para beber, tienen que confiar en los camiones. Hay unos 150 operadores que proporcionan algún tipo de agua desalinizada que se ha filtrado para que sea aceptable para beber y para cocinar”[11].

Además del enfoque puramente técnico acerca de la escasa disponibilidad agua potable de la que pueden acceder las poblaciones de Cisjordania, hay también un enfoque político del conflicto mismo, ya que “(…) Israel solía entregar buenas cantidades de agua, pero la demanda ha aumentado con el crecimiento de la población, y el volumen de agua dulce provisto por Israel en virtud de los Acuerdos de Oslo de 1993 está muy lejos de lo que necesita ahora”[12], ya que anteriormente  el estatuto que indica que “se les asignan actualmente 80 mcm por año para uso doméstico, dejando el consumo per cápita bajo demanda reprimida en un promedio de 30 cm/año”[13], no logran surtir las principales necesidades domesticas como de sobrevivencia económica.

Debido a que el Gobierno de Israel considera el problema del agua como un asunto de seguridad nacional dado que controlan la cabeza del río Jordán, las aguas que bajan desde la montaña Hermón hasta el lago Tiberiades son potables y, –tal como en Chile con los Derechos de Aprovechamientos del agua–, las aguas que se depositan en el mismo lago son poco tratadas y están contaminadas, a las cuales son las únicas que tienen acceso los palestinos. Y dada la disponibilidad misma del recurso en un territorio caracterizado por la escasez de lluvias, “los que viven en los territorios palestinos ocupados tienen acceso a unos 300 millones de m3 por año, mientras que la población israelí tiene acceso a unos 2000 millones de mpor año”[14].

Ante ello, y al no haber voluntad de cooperación de parte del Gobierno de Israel, instituciones como el Banco Mundial han avanzado en una agenda proclive a proteger los derechos de los palestinos a acceder no solamente al agua como un recurso básico e indispensable para la subsistencia económica, sino que el agua como un recurso apropiado en cantidad y calidad, dado el contexto de contaminación de las aguas extraídas del Mediterráneo, ya que “(…) se estima que el  26%de las enfermedades en Gaza están relacionadas con el agua”[15] usada en la agricultura de subsistencia de los palestinos.

Mismo esfuerzo ha realizado el sistema de Naciones Unidas a través del llamado “Programa de Asistencia al Pueblo Palestino” originado en 1978 que observando las vulneraciones de derechos humanos y económicos que sufren los palestinos en la Franja de Gaza, ha implementado ayudas y prestaciones de 600 millones de dólares para facilitar la reconstrucción de infraestructura económica, participando activamente en el mejoramiento del bienestar y desarrollo socioeconómico en áreas vitales como salud, agua y saneamiento, educación y el desarrollo agrícola rural. Además, desde 2011 se ha implementado un proyecto piloto desde el PNUD con el “Programa de Fortalecimiento” hacia familias necesitadas ayudándolas a “alcanzar la independencia y autosuficiencia económica a pesar de la crisis, lo que muestra nuestra creencia en que el desarrollo económico y humano son elementos esenciales de toda recuperación”[16]

Junto con ello, la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) desde 2015 destacó que la Franja de Gaza para ser lugar habitable el próximo año era “necesario emprender con urgencia una enorme obra de reconstrucción en sectores como la salud, la educación, la energía, el agua y el saneamiento. Sin embargo, la situación humanitaria y económica ha empeorado desde entonces”[17], con lo cual, a través de la ayuda humanitaria del sistema de Naciones Unidas ha mostrado prometedores avances y resultados como el acceso al agua para 11.000 residencias, como también el financiamiento de 529 proyectos de recuperación e inversión en infraestructura como sistemas de agua y saneamiento, evitando el consumo de agua contaminada proveniente del mediterráneo, aunque si bien estos esfuerzos sostenibles no han podido mantener sus registros de avance ya que si bien “El acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua, que en 2000 beneficiaba al 98% de la población, se redujo al 10% en 2014”[18]

En términos concretos, la Franja de Gaza el punto crucial sobre la situación crítica hídrica en Palestina es que “(…) se sobrevive con bastante menos de ese promedio de 70 litros, en algunos casos penas unos 20 litros por día, la cantidad mínima recomendada por la OMS como respuesta a situaciones de emergencia”[19], contexto análogo que sucede en nuestro país, en el cual la disponibilidad de agua en las regiones del país no es homogénea: la disponibilidad anual de agua en promedio varía entre 52 m3 por persona en Antofagasta y casi 3.000.000 m3 en Aysén; la media de disponibilidad de agua está por debajo de los 800m3/persona/año, mientras al sur de Santiago supera los 10.000m3/persona/año, y se estima que “el 96% del agua extraída del acuífero de la costa no es apta para el consumo humano, y las Naciones Unidas estiman que ya en 2020 el acuífero habrá quedado totalmente inutilizable”[20].

Más allá de los datos, como país no estamos tan alejados de la delicada situación hídrica en los Territorios Palestinos Ocupados: “en un estudio publicado en 2012, las Naciones Unidas dijeron que Gaza se volvería inasequible para 2020 y que su acuífero sería inutilizable para 2016”[21], situación que también podría replicarse en la Macro Zona Norte de Chile en donde, si consideramos el episodio de Mega-sequía desde 2012 y la presión intensiva del uso económico del agua para sustentar la industria del Palto, agravaría aún más la delicada situación hídrica de la que viven las comunidades de Petorca.

Si bien a corto plazo es posible que con la instalación de plantas desalinizadoras en la Franja de Gaza solo puede suministrar agua a un máximo de 75.000 personas, ello no representaría “la” solución a la cada vez más estrecha situación de escasez hídrica ya que el gran problema –similar al contexto chileno– es la privatización de los escasos derechos de agua en manos de unos pocos detentores, sumados también a la falta de soporte técnico y de infraestructura que ha generado una hambruna generalizada en territorio Palestino, ya que según la Ley de Aguas de Israel de 1959, “no se reconoce la existencia de recursos hídricos compartidos”[22]

Finalmente, en relación al problema mismo de los recursos hídricos en la Franja de Gaza como en el resto de los Territorios Palestinos Ocupados, el PNUMA, representando por sus especialistas advirtieron que “A menos que la tendencia se invierta ahora, los daños podrían tardar siglos en subsanarse. Dado que el acuífero es un continuo con Egipto e Israel, dicha acción debe ser coordinada con estos países”[23], ya que según sus investigaciones en terreno, pudieron constatar de primera mano la alta concentración de elementos contaminantes en acuíferos subterráneos del que dependen unos 1.5 millones de palestinos. De los informes de los expertos del PNUMA, estos advirtieron sobre el impacto de la guerra de ocupación israelí sobre la disposición y consumo de agua de los palestinos como también a su enorme contribución de daños a medio ambiente y las fuentes de agua subterráneas contaminadas por químicos, ante lo cual se necesitan más de 1.5 mil millones de dólares para restaurar y sanear acuíferos y plantas de desalinización.

Referencias:

[1] CARLINI, Agnese. El papel principal del agua en el conflicto israelí-palestino. Revista Mediterranean Affairs (En Línea). 23 de febrero de 2015. EN. http://mediterraneanaffairs.com/water-israeli-palestinian-conflict/

[2] Informe sobre la asistencia de la UNCTAD al pueblo palestino: Evolución de la economía del Territorio Palestino Ocupado. TD/B/64/4. Ginebra: Naciones Unidas. 11-22 de septiembre de 2017. P. 6. EN: https://unctad.org/meetings/es/SessionalDocuments/tdb64d4_es.pdf

[3] UNESCO. El agua en un mundo en constante cambio: 3° Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo. 2017. UNESCO/Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos/UN-WATER. P. 1.

[4] FERNÁNDEZ COLÓN, G. 2009. La crisis del agua en América Latina. Revista Estudios Culturales. Año 2. Vol.  II. N° 4. Julio-Dic. P. 91.

[5] NASSAR, Wissam. La crisis del agua en Gaza empeora. Cadena Al-Jazeera. 12 de mayo de 2014. Acceso el 4/4/2019. https://www.aljazeera.com/indepth/inpictures/2014/03/pictures-gaza-water-crisis-wors-201432673053211982.html

[6] EFE. No habrá ‘día cero’ en Ciudad del Cabo: sus habitantes ganan la batalla contra la sequía. El Economista, España. 8 de abril de 2018. Acceso el 13/05/19 EN: https://www.eleconomista.es/internacional/noticias/9056482/04/18/No-habra-dia-cero-en-Ciudad-del-Cabo-sus-habitantes-ganan-la-batalla-contra-la-sequia.html

[7] ESPARZA, M. 2014. La sequía y la escasez de agua en México. Situación actual y perspectivas futuras. Revista Secuencia. N° 89. Mayo-Agosto. P. 198.

[8] Informe FAO sobre temas hídricos N° 38. 2013. P. 8. EN: http://www.fao.org/3/a-i3015s.pdf

[9] AL MUGHRABI, Nidal. La escasez de agua en Gaza empeora, no se ven soluciones fáciles. Reuters. 26 de enero de 2017. Acceso el 4/4/2019. EN: https://www.reuters.com/article/us-palestinians-gaza-water/gazas-water-shortage-worsening-no-easy-solutions-seen-idUSKBN15A1FC

[10] NASSAR, Wissam. La crisis del agua en Gaza empeora. Cadena Al-Jazeera. 12 de mayo de 2014. Acceso el 4/4/2019. https://www.aljazeera.com/indepth/inpictures/2014/03/pictures-gaza-water-crisis-wors-201432673053211982.html

[11] DALLOUL, Ahmad. La situación del agua es alarmante en Gaza. The World Bank. 22 de noviembre de 2016. Acceso el 5/4/2019.  http://www.worldbank.org/en/news/feature/2016/11/22/water-situation-alarming-in-gaza

[12] Ibíd. DALLOUL, Ahmad.

[13] ISAAC, Jad; SABBAH, Walid. (2019). The intensifying Water Crisis in Palestine. Applied Research Institute: Jerusalem (ARIJ). P.1. EN:  http://www.arij.org/files/admin/The_Intensifying_Water_Crisis_in_Palestine.pdf

[14] CARLINI, Agnese. El papel principal del agua en el conflicto israelí-palestino. Revista Mediterranean Affairs (En Línea). 23 de febrero de 2015. EN. http://mediterraneanaffairs.com/water-israeli-palestinian-conflict/

[15] NASSAR, Wissam. La crisis del agua en Gaza empeora. Cadena Al-Jazeera. 12 de mayo de 2014. Acceso el 4/4/2019. https://www.aljazeera.com/indepth/inpictures/2014/03/pictures-gaza-water-crisis-wors-201432673053211982.html

[16] Programa de Naciones Unidas. El PNUD en los Territorios Palestinos ocupados. PNUD. 4 de noviembre de 2009. Acceso el 23/04/2019. EN: https://www.undp.org/content/undp/es/home/presscenter/articles/2009/11/04/undp-in-the-occupied-palestinian-territory.html

[17] Informe sobre la asistencia de la UNCTAD al pueblo palestino: Evolución de la economía del Territorio Palestino Ocupado. TD/B/64/4. Ginebra: Naciones Unidas. 11-22 de septiembre de 2017. P. 6. EN: https://unctad.org/meetings/es/SessionalDocuments/tdb64d4_es.pdf

[18] Ibíd. P. 6.

[19] Palestina Libre. “La empresa de agua israelí Mekorot alimentando el Apartheid del agua en Palestina. 1 de enero de 2016. Acceso el 4/4/2019. EN: http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=48337

[20] VÁSQUES, M; RAMÍREZ, Julio. 2018. Conflicto palestino-israelí a la luz de a hidropolítica y la transgresión del derecho al agua. Revisa de Estudios Internacionales. Universidad de Chile. N° 190. P. 119.

[21] AL MUGHRABI, Nidal. La escasez de agua en Gaza empeora, no se ven soluciones fáciles. Reuters. 26 de enero de 2017. Acceso el 4/4/2019. EN: https://www.reuters.com/article/us-palestinians-gaza-water/gazas-water-shortage-worsening-no-easy-solutions-seen-idUSKBN15A1FC

[22] VÁSQUES, M; RAMÍREZ, Julio. 2018. Conflicto palestino-israelí a la luz de a hidropolítica y la transgresión del derecho al agua. Revisa de Estudios Internacionales. Universidad de Chile. N° 190. P. 114.

[23] Palestina Libre. “PNUMA: El suministro de agua en Gaza se encuentra en peligro de colapso. 12 de diciembre de 2009.  Acceso el 29/4/2019. EN: http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=20288